domingo, 12 de febrero de 2012

A la primera persona que amé.


¿Recuerdas que una vez te quise siempre?

Al buscar caracoles en pleno invierno.

Cada día que recogiste flores.

En el sabor del azúcar sobre la mantequilla.

A cada paso entre los campos de trigo.

Por todas las tardes de lluvia con brasero y mesa camilla.

A base de bocadillos de sobrasada.

Con el ruido del roce de tu mano en mi mejilla.

En todas las noches a mi derecha.

Cuando llorabas.

Siempre que reías.

Por el tinto de verano que dió veracidad al juego.

Pintando. Regando. Podando. Sembrando.

Cocinando. Haciéndome la cama a escondidas.

Al rebañar la cacerola de todas tus natillas.

Por el olor a membrillo en el armario.

Cada mañana.

Todos los fines de semana.

Y aún más en el tiempo perdido.

En un millón de cosas.

Infinitamente.

Te quiero desde el primer momento.

En cada recuerdo.

En cada sueño.

Por primera vez.

En el último suspiro.

Sintiéndolo tanto.

Y hasta que me hayas perdonado.

Quédate conmigo. A mi lado.

Dentro.

En mí.

Yo que un día y hasta que vuelvas,

te quise siempre.

Mujer andaluza de ojos imparables.

domingo, 5 de febrero de 2012

al cerrar los ojos


Siempre nos quedará volver a empezar por el final. Encontrar tu mano en aquella isla exactamente igual que la dejé cuando aún era una niña. Cuando grabé a fuego su tacto y forma en la memoria para ser capaz de tocarla en cada uno de mis recuerdos.
Volver a ser dos. Volver.
Siempre podremos reconocernos tras toda una vida evitándonos. Salvar todo el tiempo sin nuestra magia y su efecto. Elegir finalmente el camino innatamente correcto y sin fin.
Perdonarme en tus brazos. Perdonarnos.
Siempre me será posible regresar allí donde ha merecido la pena quererte. Y que entonces llegues tú, o que ya estés ahí. Tú y todos tus detalles.
Tú y tu manera de mirarme. Tú.
Que si todo ha de terminar de alguna manera tiene que ser esa. Con la expiación de conciliar lo que pudo haber sido con lo que nunca fue. Con todos los besos que no me has dado. Con la paz de concluir lo vivido y empezar a vivir de nuevo lo que al cerrar los ojos veíamos. Nuestra otra vida. La más bella.
La que conmigo tenías que haber vivido. La que contigo nunca pude olvidar.
Volver a andar por el principio en aquella orilla, y una vez más,
definitivamente, de tu mano.

Algún día permanecerá en algún lugar ese momento
en que a pesar de habernos perdido, siempre te habré estado esperando.

jueves, 2 de febrero de 2012

pensamientos al azar en el día de la marmota.


Esto no puede continuar. Algo así no lo debería aguantar nadie, ni tú ni yo, ni todo el mundo que nos rodea y lo contempla.

Debió acabar por las mismas fechas hace demasiado tiempo, pero definitivamente.

Prolongar historias que ya tienen un final predeterminado de antemano no debería estarnos permitido.

O si no que alguien me diga; ¿para qué alargar lo que no tiene solución?

Pero claro, las decisiones importantes, siempre son difíciles. Siempre vienen cargadas de cientos de preguntas, de un millón de miedos y sobre todo, del peso de lo que vendrá después de tomarlas. Ese mundo nuevo que nos aterra, del que desconocemos el efecto y temblamos por sus consecuencias.

¿Habré hecho todo lo que estaba en mi mano?

¿Habré luchado lo suficiente?

¿Me habré equivocado ahora o realmente siempre estuve equivocada?

¿Me arrepentiré y podré rectificar?

….

Y es entonces cuando todo se paraliza y la ola de frío siberiano nos cala los huesos, el alma y los recuerdos.

El invierno se prolongará como predijo la marmota, y se nos volverá a romper el corazón congelado con un sólo golpe en cualquier momento, porque deberíamos haber tenido cojones y tomado una decisión.

En el momento en que dudamos aunque sea sólo una vez el a camino elegir, ya deberíamos tirar para delante, sea cual sea la dirección.

Quizás si nos equivocamos, podríamos vivir.

sábado, 17 de diciembre de 2011

martes, 13 de diciembre de 2011

Pre[sentimientos]




Piel de manzana,
corazón de jazmín,
recuerdos de vainilla.

Toda una vida paralela que queda allí.
La única realmente.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Siempre tuvimos hoy.



Perdóname por haberte esperado hoy
tanto como la primera vez.
Quizá con sólo un día al verte
me haya quedado una vida entera.

Perdóname si en algún momento
nos separamos.
Nunca querré estar sin ti tanto como
te necesito al otro lado.

Perdóname cuando no te diga
sólo toda la verdad.
Porque se hará tarde inevitablemente
y te habré querido siempre.

Perdóname ahora que aún queda
tiempo y somos.
Pues no debí dejarte ir ni al conocerte,
ni ayer, ni mañana.

Sin haberte dicho que realmente
nunca fui ni seré yo
independientemente de ti.

Y que siempre tuvimos hoy.

domingo, 4 de diciembre de 2011

De monstruos y amor.


El que ama a un monstruo
no es ignorante por el hecho de amarlo.
Sólo es lo suficientemente ingenuo
como para creer que alguna vez
no perderá en el intento.