domingo, 29 de abril de 2012
Pensamientos brutos
miércoles, 25 de abril de 2012
To-get-her
martes, 28 de febrero de 2012
Loving strangers
He dejado de conocerte
un día cualquiera
diez minutos màs tarde
de la hora acordada.
Te me has escapado
de las manos
sin ni siquiera una mentira
como explicación.
No has dejado un sòlo
rastro que seguir
en el caso hipotético
de encontrarme.
Sin contemplaciones
ni segundas oportunidades
te has marchado por
ùltima vez.
Te has ido mas lejos
que de costumbre
y no alcanzo a quererte
desde mi casa.
Ya no volverás
ni tan sòlo con tu maldita
manera de regresar
a estar conmigo.
No habrá futuro
en el que enmendar tiempos
perdidos ni amores
de otras vidas.
Ahora que no queda
nada de lo que
fuiste ni de lo podíamos
haber sido.
Tal día como hoy
en que dejamos de
querernos si es que alguna
vez nos conocimos.
En pleno invierno
del año definitivo te he
perdido de repente
y en silencio.
Puede que algún día
yo misma entienda
que en realidad nunca
te tuve.
Pero de momento
sigue hablando que me
gustaría reconocerte al
menos una vez màs.
sábado, 25 de febrero de 2012
Tal como éramos.
Tal como éramos
en esa vida en que fuimos eternos.
Manteniéndonos intactos
en cada pensamiento descontrolado.
Tal como éramos
con todo por hacer y nada que olvidar.
Poseedores de aquel momento
que compartimos por primera vez.
Tal como éramos
cuando nos amábamos entonces.
Tanto que aun hoy podríamos continuar
queriéndonos siempre.
Tal como éramos
sin saber que nos equivocamos.
Siendo tan nuestros a pesar
de tener que dejarnos marchar.
Tal como éramos
allí donde fuimos nosotros.
Tan intensamente felices
que nunca volvimos a ser ellos.
Tal como éramos
juntos en un recuerdo.
Para siempre escritos en
la memoria en la que moriremos.
Tal como éramos
fuimos maravillosos.
domingo, 12 de febrero de 2012
A la primera persona que amé.

¿Recuerdas que una vez te quise siempre?
Al buscar caracoles en pleno invierno.
Cada día que recogiste flores.
En el sabor del azúcar sobre la mantequilla.
A cada paso entre los campos de trigo.
Por todas las tardes de lluvia con brasero y mesa camilla.
A base de bocadillos de sobrasada.
Con el ruido del roce de tu mano en mi mejilla.
En todas las noches a mi derecha.
Cuando llorabas.
Siempre que reías.
Por el tinto de verano que dió veracidad al juego.
Pintando. Regando. Podando. Sembrando.
Cocinando. Haciéndome la cama a escondidas.
Al rebañar la cacerola de todas tus natillas.
Por el olor a membrillo en el armario.
Cada mañana.
Todos los fines de semana.
Y aún más en el tiempo perdido.
En un millón de cosas.
Infinitamente.
Te quiero desde el primer momento.
En cada recuerdo.
En cada sueño.
Por primera vez.
En el último suspiro.
Sintiéndolo tanto.
Y hasta que me hayas perdonado.
Quédate conmigo. A mi lado.
Dentro.
En mí.
Yo que un día y hasta que vuelvas,
te quise siempre.
Mujer andaluza de ojos imparables.
domingo, 5 de febrero de 2012
al cerrar los ojos

jueves, 2 de febrero de 2012
pensamientos al azar en el día de la marmota.

Esto no puede continuar. Algo así no lo debería aguantar nadie, ni tú ni yo, ni todo el mundo que nos rodea y lo contempla.
Debió acabar por las mismas fechas hace demasiado tiempo, pero definitivamente.
Prolongar historias que ya tienen un final predeterminado de antemano no debería estarnos permitido.
O si no que alguien me diga; ¿para qué alargar lo que no tiene solución?
Pero claro, las decisiones importantes, siempre son difíciles. Siempre vienen cargadas de cientos de preguntas, de un millón de miedos y sobre todo, del peso de lo que vendrá después de tomarlas. Ese mundo nuevo que nos aterra, del que desconocemos el efecto y temblamos por sus consecuencias.
¿Habré hecho todo lo que estaba en mi mano?
¿Habré luchado lo suficiente?
¿Me habré equivocado ahora o realmente siempre estuve equivocada?
¿Me arrepentiré y podré rectificar?
….
Y es entonces cuando todo se paraliza y la ola de frío siberiano nos cala los huesos, el alma y los recuerdos.
El invierno se prolongará como predijo la marmota, y se nos volverá a romper el corazón congelado con un sólo golpe en cualquier momento, porque deberíamos haber tenido cojones y tomado una decisión.
En el momento en que dudamos aunque sea sólo una vez el a camino elegir, ya deberíamos tirar para delante, sea cual sea la dirección.
Quizás si nos equivocamos, podríamos vivir.

