domingo, 17 de junio de 2012

Y si...



Ella se desliza y me atropella
Y, aunque a veces no me importe,
Sé que el día que la pierda volveré a sufrir
Por ella, que aparece y que se esconde,
Que se marcha y que se queda,
Que es pregunta y es respuesta
Que es mi oscuridad, estrella.

Ella me peina el alma y me la enreda
Va conmigo pero no sé dónde va
Mi rival, mi compañera, que está tan dentro de mi vida
Y, a la vez, está tan fuera, sé que volveré a perderme
Y la encontraré de nuevo
Pero con otro rostro y otro nombre diferente y otro cuerpo
Pero sigue siendo ella, que otra vez me lleva,
Nunca me responde si, al girar la rueda...

Ella se hace fría y se hace eterna
Un suspiro en la tormenta, a la que tantas veces le 
cambió la voz
Gente que va y que viene y siempre es ella
Que me miente y me lo niega, que  me olvida y me recuerda
Pero, si mi boca se equivoca
Pero, si mi boca se equivoca
Y al llamarla nombro a otra
A veces siente compasión por este loco, ciego y loco corazón

Sea lo que quiera dios que sea
Mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no
 tiene corazón
Y va quemando, va quemándome y me quema

Y, ¿ si fuera ella?

Ella me peina el alma y me la enreda
Va conmigo... digo yo
Mi rival, mi compañera, esa es ella
Pero me cuesta cuando otro adiós se ve tan cerca
Y la perderé de nuevo, y otra vez preguntaré
Mientras se va y no habrá respuesta
Y, si esa que se aleja...
La que estoy perdiendo...
Y, ¿si esa era?, y , ¿si fuera ella?

... a veces siente compasión por este loco, ciego 
y loco corazón
¿era? ¿quién me dice si era ella?
Y, si la vida es una rueda y va girando y nadie sabe
 cuándo tiene que saltar
Y la miro... y, ¿si fuera ella? y, ¿si fuera ella?
Y, ¿si fuera ella?

lunes, 11 de junio de 2012

Deseos contenidos






Créeme, si por mi fuese hubiera nadado entre tus aguas turbulentas toda la noche. Me hubiese encomendado a tus mareas incontrolables hasta el ahogamiento. Habría arrancado de golpe tu bandera roja para proclamar con ella mi reino. Que ondease desquebrajada en la cima de tu cama indicándome el norte cada hora.
Si por mi fuese te habría amarrado a mis caderas y nunca te hubiera dejado ir. Ni a otro país ni hasta la nevera. Te habría adherido a mi cuerpo hasta la mañana siguiente. O hasta el resto de mi vida. Nos habría convertido sin que me temblase el pulso en el faro guía.
Si por mi fuese me hubiera quedado a vivir entre tus sábanas. Todo lo necesario para mi supervivencia está bajo ellas. Tus manos. Tus piernas. Tu piel. Tus esencias. La vida eterna.
Escúchame bien, ojala hubiese sido por mi, porque sólo deseo morir en tu espalda. Comerte el corazón a mordiscos. Lamernos todas las heridas hasta que por fin cicatricen. Desgastar tu nombre. Que me aspires el último suspiro. Recorrerte. Enfermar de tanto tú y yo. Dejar de tener que pensar en lo que podría haber pasado si hubiera sido por ti...

domingo, 10 de junio de 2012

Estella's





No existen aún palabras suficientes que puedan describir lo que tú me haces sentir. No encontraré jamás en ellas ni un uno por ciento de lo insignificante que me siento ante la mera contemplación de la forma de tu clavícula. No creo que sea posible alguna manera de decir que te quiero hasta la desesperación. Que seguir enamorada de ti es simplemente un peligroso eufemismo en nuestra historia.
No sería capaz ni en una vida entera de poder expresar lo que tú representas. Eres más que toda la belleza que conozco. Eres infinitamente mejor que cualquier deseo que se pueda cumplir. Eres todo silencio abrumador. Eres cada oportunidad, cada lágrima, cada decisión. Y aún así eres algo inexplicable. Precioso e inalcanzable. Tangible e inventado. Mortal y maravilloso.
Intento una y otra vez sacarte de mi pecho y hacerte palabra al menos, pero es inútil. Ninguna combinación de letras es exacta. No hay idioma en el que se te pueda definir. Ni libro en que te pueda contener. Te tengo tan adentro que transformarte en realidad es jugarse la vida. Es injusto e imperdonable. Es utópico y aberrante. Un suicidio inminente.
Asi que mientras tanto te retengo con todo el corazón. Te delimito con los labios sellados y las pupilas desbordadas. Te poseo en cada sueño y te vuelvo a perder. Te absorbo y te transpiro a cada paso. Te rezo antes dormir. Te espero aunque no sepas regresar. Te admiro lentamente como si al tocarte pudieras desaparecer. Te anhelo solamente a ti. Y te amo cada día, como si fuera hoy la primera y la última vez que lo hiciera.




 

jueves, 7 de junio de 2012

Grandes esperanzas




Te amé cómo nadie te amó.
Y no fue porque lo hiciera mejor, o de una manera más intensa.
Te amé, y lo hice yo.
Y no fue quien tú esperabas ni tampoco quien en lo más verdadero de ti,
algunas noches deseas que fuera.
Te amé, y eso será un para siempre.
Y tú querrás olvidarlo inmediatamente antes de que no sólo te lo susurren los vientos.
Te amé, y lo volvería a repetir una y mil veces.
A pesar de que todos sepan que es un error y quieran salvarme.
Te amé de una manera incomparable.
Y nací para hacerlo en esta vida y en todas las demás.
Te amé como nadie te amará.
Y no es porque yo sea mejor que los otros miles que alguna vez lo harán,
sino porque siempre lo intenté.
Y créeme que para alguien como yo,
amarte a ti sin más, es demasiado difícil.
Practicamente imposible.

jueves, 24 de mayo de 2012

La razón





Puede que la razón de tu existencia, de tu interrupción, de tu masacre en mi vida no sea mas que empujarme. Lanzarme hacia lo que tengo que ser. Crear en mí una ambición de venganza lo suficientemente fuerte como para conseguir todos, o casi todos mis sueños.
Quizás sólo seas el plan maestro de mi vida. El error que se repite una y otra vida hasta aprender. El ingrediente secreto del éxito. El accidente desafortunado que provoca el cambio. La obligación de caminar hacia mi lugar. El libro que tengo que escribir. La foto del millón de dólares. El loft de la Gran Vía. Nueva York. La victoria. El futuro más dulce. El final feliz.

lunes, 21 de mayo de 2012

Te quiero.




Maldita sea tengo que decirte que te quiero, simplemente eso. Nada más. Que te quiero y ya está. Que te quiero como te he querido siempre, sin contemplaciones. Porque sí. Sin razón alguna.
Perdóname pero es que hoy tengo que decirte que te quiero. Que te quiero como la primera vez que te vi. Y que te quise hasta cuando no te quería. Como todos los días, sobretodo aquellos en los que te odié como no se puede odiar a nadie más.
Te quiero. Estas en mí. Y no me importa que tú no me quieras lo suficiente. Así es la manera que tengo yo de quererte. Incondicional. Absurda. Irracional e incoherente. Mía. Solamente tuya. Única.
Así que ojala pudieras escuchar lo mucho que te quiero esta noche. Sin esperar nada de ti. Sin recordar nada de lo que hiciste alguna vez. Sin palabras. Sin futuros ni pasados imperfectos. Sin ningún secreto.
Porque esta vez te quiero de verdad. Con todos tus defectos. Con mucho miedo. Con cotidianidad. Con todas las marcas de mis heridas. Con todo. Con autenticidad.
Hoy por hoy te quiero con calma. 
Y que lo que tenga que ser, así sea. A mi sinceramente hace mucho tiempo que dejó de importarme. Y es que yo te quiero todavía, y con eso me basta.
Yo te quiero y ya está.  

lunes, 14 de mayo de 2012

V de mecagoenmiputavida





Dios, este maldito nudo en la garganta que me esta devorando la respiración.
Es como si estuvieras a punto de romperme el corazón por primera vez.
Como si nada hubiera pasado mientras tanto y no pudiera prepararme para soportarlo.
Vuelvo a sentir todo el cuerpo estupefacto y tembloroso. Alargando el tiempo.
Esperando el golpe.
Tengo todas las jodidas imàgenes en mi cabeza; las mismas de siempre; las que tantas noches me han atormentado.
Las recuerdo como si hubieran pasado ayer o las imagino como si anticipase tu próximo puñetazo. Por costumbre.
Por prevenir lo que no se puede curar. Porque es lo que tù me has enseñado.
Y si (amiga Carmen), es como si se acabara el mundo y da igual que haya vuelto a empezar demasiadas veces.
Duele tanto como la primera vez. Destroza lo poco que habías reconstruido. Es imparable.
Es completamente inevitable. Y crèeme, ya no quedan remedios que no haya intentado. Escudos que no hayan explotado. Escondites en que no me haya encontrado.
No importa cuantas veces me haya dejado las rodillas en el suelo; ni cuantas manos me hayan levantado.
Volveré a caer. Y serán sus pies lo único que pueda ver. Porque lo que no mata completamente hay que repetirlo todas las veces que hagan falta. Y aun así, nunca le es suficiente. Ni a mi tampoco.