miércoles, 23 de noviembre de 2011

Nada se destruye,todo se transforma.


Es increíble de qué manera llegan a cambiar las cosas, cómo todo acaba por transformarse. La energía, el momento, la vida, el dolor.
Aunque parezca mentira, nada, absolutamente nada desaparece completamente jamás.
Puede que a veces no nos demos cuenta de ello, y puede también que en otras muchas ocasiones sea lo único en lo que pensamos. Lo poco demasiado que podemos sentir.
Fíjate en mí, yo no soy quien fui antes de ti, y cada vez me parezco menos a quien estuve siendo todo el tiempo mientras tanto. Cuando nos enamorábamos. En aquel tiempo pasado que siempre fue mejor.
Sin embargo, ahora que todo aquello se quedó donde fuimos felices,
te sigo queriendo. De una manera irreconocible. Con las grietas y los defectos de más de cien golpes encajados aguantando la respiración. Pero queriéndote aún así.
En este momento, que ya no es el que me prometías no hace demasiado, que ya ha dejado de ser nuestro violentamente para convertirse en el suyo. En el de todos y cada uno de los mediocres seres que nunca seremos tú y yo. En un momento que no
debió jamás ser lo que es. Este, el que está pasando ahora mismo mientras oigo el goteo entristecido de una cafetera, este momento que no para, pero ya es simplemente otro, que nada tiene que ver conmigo.
Y mientras la vida sigue imparable e injusta, pero sobre todo incompleta. Sin un solo rastro de la que deseaba contigo. Sin desvíos en los que encontrarnos. Una vida que seguirá siendo vida pero que al transformarse no ha dejado un final alternativo en el que salvarnos. En el que todo se parezca a lo que amo.
Un final que no desaparece de mi mente ni de mi futuro. Ese que a pesar de modificarse y adaptarse, siempre es el mismo.
El final en el que este dolor inmenso que ahora ha pasado a ser físico, y me rompe cada poro de la piel a jirones cada vez que te tocan, que me apuñala toda la zona del pecho como reflejo a ti y me comprime de pies a cabeza dejándome inmóvil, se transforme otra vez.
Que se convierta de una vez por todas, en un final en el que el momento, la vida, el dolor y yo misma converjamos para ser lo mismo.
El único final en que todo sea como sea, es siempre contigo.
Y que entonces, nunca acabe.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Sí,siempre.


"Te quiero hoy,y mañana;y la semana que viene, y para el resto de mi vida"

Y solamente te quiero a ti de esa manera.
Qué putada.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Una carta de despedida.



Contigo y solamente contigo, todo es perfecto. La línea que delimita tu cara.
El simple hecho de caminar. Las noches en vela por volver a perderte en otro sueño.
Las mañanas en las que te reencuentro. Todo lo mucho que llevamos hecho. Y lo que no, que aún lo es más. Lo feliz que has conseguido que llegue a ser. Las explosiones
de sonrisas y lágrimas. Tu olor. Los cientos de matices diferentes de tu mirada. Mi desesperación por tus besos. La exquisita conexión de nuestros defectos.
Hasta el dolor es sublime cuando lo provocas tú. No habrá nadie que me rompa de tal manera el corazón. Que lo deshaga por completo. Que con un sólo dedo pueda atravesarlo de lado a lado. Que lo desangre sin tener que morderlo. Que lo apriete entre sus manos tan desnudo y enamorado y no haya nadie que pueda volver a utilizarlo.
Pero tengo que decirte que aún así ha sido perfecto. Lo bueno y malo. Lo extraordinario y lo de todos los días. Y que aunque quiera no me arrepiento. Haga lo que haga, cualquier cosa es y será incomparable. En el amor y el odio, todos contra ti siempre saldrán perdiendo.
Así que brindemos y digámonos adiós, para siempre o por un momento, porque te quiero y siempre serás tú mi amor perfecto. O lo que otros con más suerte llaman;
el amor de mi vida.

Buenas noches y un beso.

jueves, 20 de octubre de 2011

Quererse a (des)tiempo.


Tú tan bien como yo sabes, que la paradoja del amor es no saber quererse simultáneamente.

Que si yo te quise un-período-casi-eterno-de-tiempo, tú me quisiste tanto… y tan pronto.

Que cuando me quieres de repente, yo ya he bajado las escaleras. Que cuando
te vuelvo a querer perdidamente…tú ya te has dormido.

Y no nos da tiempo a querernos a la vez.
No encontramos el momento exacto.

Sincronizado. Definitivo.

Me quieres cuando no debes.
Te quiero cuando no puedo.
Sólo nos queremos a destiempo.

Pero no me importa demasiado. Te querré todos los lunes, miércoles, viernes y algún que otro domingo. Aunque tú me quieras toda la vida solamente los días “pares”.

Porque esa es la verdadera paradoja, de si no todo el Amor, este el nuestro.
Que a pesar de imposible es jodidamente perfecto.

martes, 4 de octubre de 2011

Lo que ya no queda.



Tengo apetito de otros cuerpos y
de otras historias.
Que me consuelen de mi fracaso, y
del despropósito de la
memoria.

Ni contigo ni sin ti me encapricharé
entre otras piernas.
Extrañas y que no reconozcan, que
lloro por todo aquello de lo que
ya no queda.

Sabido es que solamente deseo y
beso para olvidar.
Las grandes esperanzas del primer
amor y cien sueños a los que
ya he renunciado.

Pero necesito perder por fin la
cabeza en el intento.
Y dejar que me arranquen el corazón
a mordiscos antes de declararle
muerto.


Y lo haré por ti, y
por la vida que alguien me prometió.

martes, 20 de septiembre de 2011

Inercia.



Como por costumbre,

involuntariamente,

mediante automatismos

y sin mirar,

quererte.


Aún sin darme cuenta,

por inercia,

mientras duermo

y como reflejo,

quererte.


Contra mi voluntad,

inevitablemente,

a pesar de todo

y sin sentido,

quererte.


Como haberte querido,

siempre,

una vida entera

y cada cinco minutos,

simplemente.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

sietedeseptiembre




Alrededor de una equivocación.
Una vida.
Una historia.
Un beso.
Y un amor.

Con sus restos incrustados.
La vida.
La historia.
El beso.
Y el amor.

Y a pesar de todo ello.
Mi vida.
Mi historia.
Mi beso.
Y mi Amor.